defender la presencia contra toda virtualidad,
levantar tu olor como bandera frente a las pantallas frías
tocar lo que no se agota en la imagen
hacer del cuerpo trinchera
jueves, 6 de junio de 2013
viernes, 19 de abril de 2013
La muchedumbre
enfurecida
sacudía
lo que les sobraba
mientras
el metal deformaba sus rostros
pedían ser
escuchados los mudos de ayer
desde
sus balcones
y la
muchedumbre enfurecida gritaba
el
hombre tras el micrófono decía y desdecía
sin que
nadie escuchara la mentira
porque
en la calle la muchedumbre enfurecida gritaba
en
cambio
y
descambiados
a esa
hora nosotros buceábamos
de ojos
y piel abiertos
algunas
voces brotaban puntiagudas
y tomábamos
aire para nadar más profundo
nadie
se enteró de nuestras banderas
porque
afuera la muchedumbre enfurecida gritaba
martes, 19 de febrero de 2013
El sol era tibio y duradero, apenas si nos rozaba
la cara al teñir de
amarillo cada porción de vida.
Árboles amarillos, hojas amarillas, bocas anaranjadas,
ojos anaranjados, pies amarillos.
Cada paso era el sonido del paso,
crujido delator de camino y caminante.
Cielo amarillo, charco amarillo, viento sereno.
Cerrábamos los ojos para teñirnos por dentro
dejando al otoño vestirnos el nombre.
lunes, 3 de diciembre de 2012
sábado, 3 de noviembre de 2012
Duelo
Se
cruzan sorpresivamente en medio de la noche,
se
saben conocidas
mentirosamente conocidas
y
la ciudad es ring para los cuerpos que desamaron.
Tu
perfil hace frente,
saca
el pecho en un cara a cara violento,
se
planta delante, intimida,
y
con un dedo soberbio llama
a
mi imagen de vos.
Ella
va.
Siempre
va a reafirmarse en la cicatriz de tu boca
y se
enrosca en los tobillos hasta lastimar.
Ahí
están las dos,
midiéndose
los pasos, mostrando los dientes.
Que vos nada, que yo más, que vos nunca, que yo no,
que vos antes y yo tal vez ahora.
Minutos
más, tus brazos desaparecen en la noche
y el
pelo recogido te adelgaza la piel.
Te sobra
nombre y seguro te confunden
los
que pasan y empujan como si no hubieses venido.
En cambio
mi imagen de vos descree del espejo.
Te niega
de frente y le crecen virtudes.
Brilla,
obstinada, inmaculada,
se
ensancha como la sombra y el sol de costado.
Vos
nada y ella más.
Que los ojos, que cómo calla,
Gana.
Te derriba
y no es capaz de acercarte un vaso de agua
cuando
de la ceja chorrea la sangre.
Siempre
gana la imagen que no envejece.
Olvido
El
hombre que inventó tantos seres como hojas de un castaño, que dio a luz miles
de voces que atravesaron la selva, comenzó a olvidar.
Un
velo de nácar empañado cubre los cuerpos y debajo de las telas comienzan a
borrarse las piernas de la anciana. Ya no olerá a humedad el verano ni se
hamacarán en silencio los amores retorcidos. Desaparecerán de a poco las
fiestas imposibles y se quebrarán contra el piso los centenares de platos que
alimentaron al pueblo.
Intentan
recuperarlo invocando a sus hijos pero el hombre se sumerge sin saberlo en un
océano de ausencias. Amanece y mira alrededor con la inocencia escalofriante de
quien no tiene pasado como si hubiesen sido mentira las tardes en el patio,
como si jamás hubiese bailado entre sábanas blancas la más bella de las mujeres
que pisó esta tierra o aquella tierra o ninguna.
De
todos los dolores le tocó el peor, derivar por la vida sin imagen de la vida.
El hombre ya no sufre, olvidó cómo hacerlo, pero las ausencias de su boca
nos vuelven deudos de voces que quizás hablarán en otros ojos o en aquellos
ojos o en ningunos.
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