domingo, 3 de mayo de 2015

En el origen está la grieta. Todo es grieta y sin embargo, duele.
Duele advertir su aparición en lo que se cree firme, en un amor, un nombre o un cuerpo. Aparece como falla con el poder de la duda que corrompe lo construido. Entonces la duda se posa sobre el amor, el nombre y el cuerpo. Los miro enojada.
Dudo del amor y su inconsistencia, del nombre y su fortaleza, del cuerpo y su escena repetida sin darme cuenta que la grieta es mía, no como falla, como fracaso inevitable, sino como condición. Yo soy toda grieta tratando de construir para borrarla. Y todo lo que construyo guarda su olor, toda atadura es suave y en su tenue lazo reside la fuerza. Yo soy la grieta, soy el lazo enredado y la fuerza que tira hasta deshilachar.
De cuánto me liberaría asumiéndome grieta! De cuánto liberaría al amor reconociéndolo lazo suave, construcción fallida que nos salva! Somos las grietas, animales arrojados al mundo de hombres y mujeres inventando las formas del amor que nos permitan vivir por ahora, también mañana o quizás… quién sabe. No es la renuncia a enlazarnos lo que nos salva, ni nos salvan los lazos rígidos que se creen eternos. Hoy me salva ser grieta que elige enlazarse de los modos que puede, que construye uniones bellas y múltiples, hermosamente fallidas siempre, serenamente fallidas para poder habitarlas, para que ellas puedan habitarme.

Así que amor, te perdono la grieta, así que nombre, te beso agrietado, así que cuerpo, te celebro la fisura, la desgarradura.

viernes, 4 de abril de 2014

Paralelo

La calma dura ese lapso del tiempo
en que aprendo y acepto
que los zapatos me calzan
y el fantasma permanece dormido en un suelo de escamas
que corre paralelo al suelo de mi casa
pero más abajo, mucho más abajo

el tiempo pasa 
todo podría amanecerse de luz y
las escamas 
se ponen de pie como espadas
y los puntos equidistantes anulan la distancia

se ponen de pie
desde el suelo
tocan y  clavan

entonces ando descalza 
pero ando rara,
punteaguda
lo que hago raya,
el suelo y raya la locura
el eterno plan de las salidas

la calma dura ese lapso de tiempo
en que no nombro ni sueño ni escucho el crujir de las escamas
que viven siempre paralelas al suelo de mi casa
pero más abajo,
mucho más abajo


ahora voy a mirar el azul
no sé como
pero voy a mirar sólo el azul
que mi piel se azule y los lagartos se esfumen
azules mis manos y mis piernas
las mañanas azules las sábanas
azul la tarea cotidiana 
de pintar la amenaza 
azul
la mirada y la espalda
la luminosa serenidad de la carne abrasada

también en la intermitencia
en la incandescencia 
azul
está  mi alma
que si es
será azul

domingo, 29 de diciembre de 2013

alguien me lee
alguien me desnuda en la ausencia de mi piel sin sentir en su silencio el pudor del espía
alguien algo
faltan datos nombres señas que viertan la caricia donde solo queda la duda
porque una máquina que no me conoce dice sin dudar
que alguien ata sus ojos a mis letras que luego de paridas andan prostituyéndose con los ojos vendados
alguien leerá
alguien leerá que la opacidad de su mirada despertó al sereno que dejará de ser silueta de cerradura

jueves, 6 de junio de 2013

defender la presencia contra toda virtualidad,
levantar tu olor como bandera frente a las pantallas frías
tocar lo que no se agota en la imagen
hacer del cuerpo trinchera
El juego se trataba más de la tierra que entraba por el corte de la chapa y ensuciaba los pantalones que del camino que dejábamos mientras mi primo nos arrastraba. Hacia adelante se abría el campo y no quitaba mis ojos de la chapa y su bruma.
Hoy la llanura, o su recuerdo, huele a metal.

viernes, 19 de abril de 2013


La muchedumbre enfurecida
sacudía lo que les sobraba
mientras el metal deformaba sus rostros
pedían ser escuchados los mudos de ayer
desde sus balcones
y la muchedumbre enfurecida gritaba
el hombre tras el micrófono decía y desdecía
sin que nadie escuchara la mentira
porque en la calle la muchedumbre enfurecida gritaba
en cambio
y descambiados
a esa hora nosotros buceábamos
de ojos y piel abiertos
algunas voces brotaban puntiagudas
y tomábamos aire para nadar más profundo
nadie se enteró de nuestras banderas
porque afuera la muchedumbre enfurecida gritaba